dejar de fumar gracias a la psicología 06 Ago 2018

BY: Jade Psicología

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Dejar de fumar es uno de los propósitos más habituales entre quienes tienen esta adicción. El tabaco es una de las sustancias psicoactivas legales, junto con el alcohol, que más se consume a nivel mundial. Pese a que son conocidas todas sus consecuencias negativas, el consumo de tabaco sigue siendo habitual.

Sin embargo, miles de personas deciden cada día dejar este hábito aunque dudan de su fuerza de voluntad. Para quienes estéis pensando en dejarlo y dudéis del éxito de vuestro intento, la terapia y un buen profesional de la psicología puede ayudaros.

Algunas estrategias que te servirán

Contar con ayuda profesional y seguir una terapia para dejar de fumar hará que siempre sientas que tienes a alguien a tu lado y que te guiará paso a paso en este proceso.

Existen algunas pautas comunes para todas aquellas personas que quieran dejar el tabaco y que se mostrarán en la terapia. La primera de ellas será determinar cuáles son los hábitos de consumo, es decir, conocer hasta qué punto se tiene dependencia hacia el tabaco.

Ponerse objetivos y establecer una planificación puede resultar muy útil a la hora de dejar de fumar. Se plantean objetivos pequeños que se pueden gestionar sin dificultad, que van aumentando a medida que se avanza en el proceso. Esto ayuda a las personas que quieren dejar el tabaco ya que no produce la ansiedad que supondría dejarlo de manera radical y repentina. Es cierto que hay personas que dicen poder dejarlo de un momento para otro, pero para aquellas que deciden hacerlo progresivamente esta es la mejor forma.

Realizar actividades deportivas ayuda, no solo a comprobar que sin el tabaco la capacidad cardíaca es mejor, sino también a atravesar el período conocido «mono«. Hacer deporte liberará mucha energía que, por ejemplo, pueda estar acumulada por el estrés que, a su vez, es uno de los motivos por los que muchas personas fuman.

Existen otras actividades como el yoga o la meditación que también resultan muy beneficiosas. En este caso debido al proceso mental que generan. El paciente será más consciente de su yo y del trabajo que está haciendo para dejar este perjudicial hábito.

El mantenimiento

En muchas ocasiones, la tarea de dejar de fumar no es tan difícil como la de mantenerlo en el tiempo. Es importante saber que aunque la persona lleve seis meses sin fumar sigue en la fase de acción. Esto quiere decir que aún puede sentir esa necesidad y sigue existiendo un riesgo elevado de recaer en ese hábito.

Para estas fases, el acompañamiento de un profesional de la psicología resulta muy beneficioso. Acudiendo a terapia la persona puede expresas sus miedos o temores o contar las situaciones que crea que sean propensas para volver a fumar.

Ir de la mano de un psicólogo ayudará a comprender mejor esas situaciones y el paciente contará con herramientas de trabajo para gestionarlas. No solo se trata de no volver a coger un cigarrillo, sino de comprender qué es lo que puede llevarnos hacía eso y cómo ser capaces de enfrentarlo.

Para afrontar la fase de mantenimiento y conseguir no volver a fumar, es importante que el paciente sepa valorar el trabajo que ha hecho. Ser consciente del esfuerzo que se ha realizado se transforma en motivación para no recaer de nuevo.

Existen diferentes terapias que te pueden ayudar a dejar de fumar. Si es tu objetivo, te animamos a que cuentes con la ayuda de un profesional que te acompañe durante todo el proceso, te resultará mucho más sencillo.

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