terapia familiar 03 Sep 2018

BY: Jade Psicología

Terapia familiar

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Hay ocasiones en las que los conflictos que se generan en el hogar rompen la armonía que reinaba en la familia. Es habitual que, ante un problema creado entre familiares, una persona decida acudir a terapia individual. Sin embargo, la terapia familiar puede ser más adecuada a la hora de superar este tipo de crisis. Pero, ¿cómo funciona la este tipo de terapia?

¿Qué es la terapia familiar?

La terapia familiar es un procedimiento en el que participan varios miembros de una familia con dificultades o determinados problemas. Pueden ser de diversa índole y necesitan de un cambio o reorganización en el modo en el que se relacionan e interactúan entre ellos.

Cómo funciona

Un terapeuta profesional es el encargado de guiar al grupo familiar. Le ayuda a comprender y superar las dificultades generadas, tanto en la sesión como en las indicaciones a realizar cada semana y que se revisan en la siguiente sesión.

El procedimiento ofrece una exploración y comprensión rigurosa de los problemas que presentan los diferentes miembros de la familia. Por eso, para acudir a este tipo de solución terapéutica, la familia debe tener claro el motivo de consulta.

Problemas que se abordan en una terapia familiar

terapia familiar

En una terapia de familia se pueden abordar problemas muy diversos que afectan a uno o más miembros. Pueden ser desde la mala relación entre miembros de la familia, o crisis familiares que vienen a raíz de cambios externos, hasta problemas internos de algún miembro en concreto. También es habitual realizar terapia familiar en casos de dificultades entre los adultos a la hora de criar a sus hijos. O cuando se producen cambios importantes en la organización de la familia: un divorcio o separación, tener que convivir con una persona ajena a la familia nuclear, etc.

Los casos más habituales llegan cuando se producen cambios drásticos en una familia, como la enfermedad de uno de los miembros, las consecuencias familiares que guardan relación con abuso sexual infantil, problemas de adicciones o cambios en la estructura familiar (nacimientos, divorcios, fallecimientos, etc.).

Cuándo acudir a una terapia familiar

A veces es complicado ver el momento buscar ayuda de este tipo. Por eso, hay que prestar atención a algunas señales como las siguientes:

  • Si uno o más miembros de la familia tiene dificultades a nivel emocional: hay veces que un familiar está realizando un tratamiento psicológico o psiquiátrico y el resto de la familia no sabe cómo lidiar con la situación, por ejemplo.
  • Si existe una dinámica familiar tóxica y dañina: existen situaciones que generan mucho estrés e irritabilidad que afectan a una familia, como enfermedades, mudanzas, despidos, etc.
  • Si un menor presenta síntomas: si presentan trastornos de estrés o ansiedad, miedos, fobias, mutismo selectivo, abuso sexual, etc. En este tipo de casos es habitual combinar la terapia individual con la terapia familiar para lograr mejores resultados a largo plazo.

Hay que tener en cuenta que, al contrario de lo que la gente piensa, en una terapia familiar no es obligatorio que acudan todos miembros de una familia. Es el terapeuta quien decide qué integrantes son los que deben participar en el tratamiento en función de las causas concretas. Lo importante es tener claro que hay más opciones que van más allá de la terapia individual y que en algunos casos determinados pueden ser la opción más adecuada. Por todo ello es necesario tener claro si el problema afecta a varios miembros de la familia y requiere de este tipo de terapia familiar para encontrar una solución.

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